martes, noviembre 04, 2008

En el centro del vacío hay otra fiesta

http://www.elpais.com/recorte/20070901elpbabese_3/LCO340/Ies/Enrique_Vila-Matas_visto_Loredano.jpg
En la desigual batalla que los hombres libran con la vida, esta última se cobra una venganza suave, a veces injusta, siempre interesante. Otras veces, en cambio, te subes a un avión y te vas a bañar al Nilo un día cualquiera de noviembre, poco después de una clase de yoga, y de hacerte una ensalada de berros y de leer a Vila-Matas, que derrocha literatura por fuera y algo de trampa por dentro, y te hace pensar cosas como estas y copiar versos como los del título de este post. Y también -con el evocar como arma infalible-, te anima no romper el lápiz.

Cuando María, una mujer a la que realmente amé y me cambió por otro, me cambió, me regaló
Los muertos de Joyce. No recuerdo nada de aquel cuento pero Vila Matas me refresca el final: De nuevo nevaba. Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos.

Tampoco entiendo a mis amigos, pero mientras comía en la neo Malasaña viejo-moderna con uno de ellos disfruté de la amistad mientras dos camareras salidas de una novela de Miguel Delibes, buscaban y evitaban a la vez, algo en nuestras miradas.

6 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Los muñecos de Obama se agotan; los de McCain, rebajados

mi frase favorita de hoy, te la dedico

¿cuando te vas al Nilo?

Buen viaje

soy gárgara, tu blog lleva días sin dejarme postear, probaré como anónima

12:19 a. m.  
Blogger anTón said...

Nunca serás anónima, bárbara

12:24 a. m.  
Blogger manuespada said...

Te veo últimamente muy Villamatista.

1:13 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Finalmente, todo suele estar y quedarse en nuestras cabecitas, amigo mío. Ay, si apretásemos un poco más... Como poco, habríamos tomado una copita de champaña entre burbujitas de un jacuzzi de ambiente liberal con la más perdedora de ellas.
Chendo.

1:05 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Antón, una entrada preciosa.
La película de John Ford que traslada al milímetro el relato de Los muertos también es una preciosidad. La recomiendo encarecidamente.

11:05 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Por cierto, era John Houston.

11:07 p. m.  

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