domingo, julio 05, 2009

De madrid de visita














Por la mañana Mar, como cada vez que la veo, me muestra el camino de la amistad en la que creo que y que tanto echo de menos en Madrid. Es dulce y verdadera y se rodea de mujeres como ella, entre las que desfilo, en la tarde entre las carrozas del orgullo, producto de nuestra generación y fruto de nuestra aventura por la vida. Me emociona y me dejo llevar con una lata cerveza entre el tumulto de la Gran Vía, hasta que aparece un carricoche con las siglas de UPy D lo que me hace huir hacia Montera y plantarme en unos minutos antes dos espléndidos pollos rellenos de jamón, queso y Jorge. En la cena Manuel y Marcos se disfrutan mientras practican sus cirugías sobre los comportamientos humanos, ante la atenta mirada de una mesa relajada y brillante, sin densidad y afable, y verdadera. Pienso que todos nos iremos pronto de Madrid y que volveremos sin las expectativas cumplidas. En la madrugada paso a saludar a Cris y Laura que manejan en la noche contenidos de los días. Ahora escribo esto con medio orfidal, que la discoteca de abajo pincha thriller tras tras thriller y me devuelven todo el ruido que debo a los vecinos de Madrid.
El día anterior despedimos a María en esta terraza. Ya está fuera y volverá cargada de nuevas aventuras y quizá algún rollete racial. Le vendrá bien simplificar los planes. En África tiene pinta de ser fácil.
Podría decirse, como cierre, que tengo bastantes ganas de follar.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

qué bonita descripción de la mesa! además da gusto verte así. morenito y relajado.

12:42 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

...tenemos pendiente una terraza, para que me cuentes cosas, no?

4:26 p. m.  
Blogger Maria said...

simplificar planes! mmmm... cierto, seguro que me viene bien, pero me voy a hacer un lío pensándolo

7:30 p. m.  

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