lunes, febrero 27, 2012

La crema de verduras

Se me caen las cosas al suelo y las recojo pero se vuelven a caer y las olvido por los sitios y ando como una anciana rezando el responso de San Antonio para encontrar su tubo de pastillas o unas chocolatina que compró para su nieto. No recuerdo dónde dejé ARCO lleno de miniaturas de Juan Genovés y de líneas rectas y aquella sentencia llena de dulzura y de humildad: If the phone don´t ring it´s me. No sé tampoco dónde puse el ballet de Victor Ullate, delicado a veces y vulgar a la vez. Seguramente habré perdido también un par de películas y una biografía de Tesla que aún no he terminado.

Como dice Kerouak al caminar por algunos paisajes se pueden entender a los poetas orientales, que para escribir los haikus no se embriagaban nunca en las montañas, no se excitaban, simplemente registraban con alegría infantil lo que veían, sin artificios literarios ni expresiones delicadas.

Supongo que estas cosas, los olvidos y los haikus, pasan cuando dejas a un lado la vida y te dedicas solo a lo real, a esos labios rojos que me miran desde su cuerpo en esta relación franca, ajustada y epigonal. Remuevo una crema de verduras y ella, simplemente, anda por ahí.

2 Comments:

Anonymous Chendo said...

Reflexión muy Pablo Guerrero.
Felicidades.

2:36 p. m.  
Blogger Pedro Valdés said...

Muy bueno, como siempre

9:21 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home