sábado, agosto 01, 2009

Piterpanismo cuarentón

Marina, tan excelsa que le queda pequeña la vida, da una mini fiesta sobre unos bellos zapatos verdes a la que acudo con Blas, a la vez escudero y quijote, a ver qué pasa. Llegan los que entienden y en tendencia, y ocupan una de las esquinas dentro de una nave espacial ingrávida, llena de ruido, de autoestima tóxica y una educación exquisita. Una bellísmia mujer arremanga mis pantalones y me dice que para valorar ese estilismo personalizado hay que ser alguien tan especial como ella. La creo. Heteroxuales emparejados aguantan bien la crisis de los 30 mientras se habla de tenis, de televisión, de danza y de Mozambique. Hay un perro con nombre francés y la casa rezuma la exquisitez de la anfitriona. Los asistentes se atiborran de pasillo y la nevera expende botes de cerveza que se calientan antes de prestar sus servicios completos. Me encantaría quedarme hasta mañana en este disfrute urbano con participantes entregados a que el mundo mejore aunque sea por unas horas. Me llevaría todos los números de teléfono y citaría a las chicas en el Jardín Botánico al día siguiente. Cerraría todas las puertas y acusaría a Buñuel del encierro. Me abrazaría con cualquiera en la cocina antes de llegar a Saturno y tomaría unas cañas con quien quedase el día siguiente después del momento de las fiestas buenas, cuando se escucha el sonido que viene de las puertas que se abren y se cierran a escondidas las unas de las otras con historias por detrás y delante.
Pero me faltan las fuerzas.

1 Comments:

Blogger marina said...

Me encanta que hayas hecho alusión a Cocó Curie.

1:07 a. m.  

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